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viernes, 16 de noviembre de 2018

Carmen

Carmen se merecía lo mejor, pero confundía amor con necesidad. Siempre le aconsejamos que se alejara de él. Sus constantes desprecios y actitudes eran demasiado obvios desde que empezaron a salir en primero de carrera. Ella pensaba que casarse le endulzaría el carácter, pero se equivocó. También soñaba con tener pronto un hijo y, por qué no, eso quizás ayudaría a cambiar la situación. Pero finalmente no fue así.

Hoy estamos aquí para despedir a Carmen. Lloramos de emoción al verla en la puerta de embarque rumbo a Milán. Ahora cree en ella misma y en sus diseños llenos de frescura.

La vida a veces cierra puertas, pero abre ventanas maravillosas.

Gracias

Otro curso más que se acaba y una sensación agridulce me acompaña. Seguro que podría haber hecho más. Las charlas, los consejos, las actividades de tutoría,… Por más que me he esforzado no me parece que haya sido suficiente. Sigo escuchando frases en bocas de esos niños que me gustaría no oír, sigo viendo comportamientos que no querría ver. 

- Profesora,– es Claudia quien me aborda. - Quiero agradecerte todo lo que has hecho por nosotros este curso. Jamás permitiré que me traten mal solo por ser mujer. 

La miro emocionada. Ese tipo de cosas son las que me hacen amar mi trabajo. 

- Gracias a ti, Claudia. – le digo y observo orgullosa su paso decidido mientras se aleja.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Preámbulo a la insolencia


— ¡Ve a tu cuarto y cierra la puerta! — chillaba mi madre desde debajo del lecho conyugal.
            Mi padre la arrastraba hacia afuera para protegerla del hombre del saco.
            — ¡Vete de aquí! —volvía a gritarme
Asustado, esperaba en cualquier momento la aparición del monstruo que habitaba en el dormitorio de mis padres. Corría a mi habitación y me encerraba dentro. Sabía que ningún criminal se ocultaba debajo de mi cama. Allí me sentía seguro. Aun así, temblaba al percibir los golpes que se oían al otro lado del tabique.
Necesité varios años para adquirir el suficiente  coraje que me permitiera esclarecer la sospecha. Un día, me oculté armado en su escondrijo y esperé con sigilo su llegada. Aniquilé a la bestia.