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lunes, 9 de diciembre de 2019

Una nueva vida

Gritos. Más gritos. 

Oír la llave en la cerradura y dejar de soñar…

Hoy mi ojo aparece hinchado por ser amable; mañana el brazo estará lleno de hematomas por haber sonreído a destiempo. Cada día tengo que inventar una historia para justificar mis heridas, las que se ven, no las que cicatrizan en el alma. El silencio se guarda por no dañar a quien te quiere, por vergüenza, por miedo a ser señalada y sentir el yugo de aquellos que te juzgan. 

En breve seré madre y ese será el motivo para poner fin a mi anterior vida, la del mutismo frío, aterido por las miradas ajenas, y enseñaré a mi nueva vida lo que es el amor.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Una nueva vida

La miró fijamente a los ojos. Percibió una mirada aterrada, presa del pánico. Vio como ella, se abrazaba las piernas, moviéndose hacia adelante y atrás, instintivamente, rítmicamente. No hablaba, solamente dejaba correr sus lágrimas por las mejillas, fuertemente enrojecidas por el golpe recibido.
Ella, sentada en la acera, tapada con una manta, estaba rodeada por desconocidos. A pesar de ser extraños, se dejaba cuidar y se sentía protegida. Él los reconocía, ángeles.
El miedo de su madre, aminoraba, o eso, al menos percibía.
Miró a otro lado y vio, como su padre, iracundo, ido, se alejaba en coche patrulla. Ya no les haría más daño.
Entonces Raúl, a sus escasos tres años, sintió, por primera vez, confianza, fuerza, poder.