Mario me maltrataba, cada agresión alimentaba su ego, ante los que veían en él a un hombre respetable, en vez de un auténtico miserable. Me sentía insignificante, con cada marca impresa en mi cuerpo regresaba el asco. Después de la última agresión, avergonzada, con los restos de sudor, fruto del pánico, deslizándose por la espalda, dejé que el agua de la ducha cayera a borbotones hasta sentirme limpia. Una muerte más. La próxima podía ser yo o mis hijos. Siempre el mismo sueño recurrente, que no te deja vivir, hasta convertirte en otra, una desconocida, que ya no se reconoce en el espejo. Punto y final. Llamé al 016. Me miré en el espejo y vi a una mujer distinta.
La Concejalía de Servicios Sociales, Mujer e Igualdad del Ayuntamiento de San Javier te anima a participar en el concurso que convoca. Así mismo abre un espacio creciente de microrrelatos contra la violencia de género para su lectura. Participa y difunde.
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viernes, 20 de noviembre de 2015
jueves, 13 de noviembre de 2014
Punto y final
Sus ojos reflejaban odio, mordía su labio con fuerza e ira mientras la miraba. Ella evitaba el contacto visual y cubría con sus delicadas manos los ojos llorosos y las mejillas coloradas de tanto sufrimiento. Tras dos largos minutos de silencio interrumpido ocasionalmente por un tímido pero sentido gimoteo, el se arrodilló y ofreciéndole su mano susurró – No sufras más. No necesito que aguantes. No debes hacerlo. Hoy pones punto y final a esto, mamá -
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