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lunes, 27 de noviembre de 2017

Basura

Muñeca de trapo que manoseas y golpeas.
Cuerpos dolientes. Cuerpos rotos.
Humillas, denigras, golpeas, gritas, tiemblo, lloro. Escapo, donde.
Trapo. Trapo viejo. Trapo roto.
Despojo, almas quebradas en cuerpos rotos. Animal, bestia. Nunca hombre.
No te siento. No quiero. No lo aceptas. El golpe viene.
Palabras que matan. Puching ball.
Basura.
Descuartizadas y arrojadas en bolsas de basura. Violadas. Censuradas. Silenciadas. Usadas. Drogadas. Golpeadas. Discriminadas. Denigradas. Despojadas. Invisibilizadas. Humilladas.
Mujer. Trapo de piso.Objeto descartable. Use y tire. Si no puede usarlo, arrójelo con violencia a la calle o destrúyalo, para que no queden rastros.
Basura.
Juguete viejo. Juguete nuevo.
Casa de torturas.
Una mujer se va de ella, un hombre nunca ha entrado. Cierro. Corro. Corro. Hacia donde. A cualquier parte.
El aire comienza a inundar mis pulmones.
Heroína que te ha sobrevivido.
Basta.
Ya estoy lejos. Me levanto. Me armo.
Basura. Solo una bestia que se desarma en sus sombras. Nada eres, Nada serás. Si te acercas...nada serás....bestia bajo rejas...si te acercas.
Ya no existes.
Renazco. Libre.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Libre

A pesar de los golpes, de los gritos, del miedo, de temblar cada vez que la llave sonaba en la cerradura, sabiendo lo que podría venir después, todo eso había quedado a un lado cuando había dicho "Basta", cuando se había plantado, cuando decidió dejar de vivir con miedo, cuando miró al monstruo a los ojos y le dijo "Ya no podrás conmigo".

En ese momento, su mundo se hizo más grande, más limpio, más brillante y vibrante, como si hubiera estado viviendo en una pequeña jaula hasta ese momento. Pero ya no más. Había dejado atrás la jaula. Ahora era libre.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Libre

Tirada en el rincón de la habitación, observa como el reloj de pared marca cada segundo, cada minuto, cada hora... No respira, simplemente llora. Y como una llama que poco a poco se va extinguiendo, comienza a perderse a sí misma.
Cada día, contempla ese gran espejo que hay en el dormitorio, el único que sabe lo que realmente pasa allí. Y lo mira, lo mira a todas horas, sueña con él, se funde en su reflejo frustrante. Pasan los días pesadamente y cuando está a punto de rendirse, el espejo está roto. Sus manos sangran, pero el espejo está roto, y eso es lo importante. Nadie pasaría por lo que había vivido.
Ya era libre, ya eran libres.