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lunes, 9 de diciembre de 2019

No vuelvas jamás

El anuncio de turrón me recordaba que volverías a casa por Navidad y me invadía la tristeza, la desesperación, el miedo. Sin árbol, regalos, guirnaldas que iluminaran las sombras; ni villancicos, campanadas, risas que amortiguaran el sonido de tu cuchillo trinchando el pavo, tus reproches, el fluir del alcohol que te servías hasta derramarlo. Luego, mi huida, el inocente refugio debajo de la manta, tus gritos, sus súplicas, el estallido demoledor de tus golpes, su llanto ahogado, tus pasos, el chirrido de las bisagras de mi puerta.

Cuánto me alegré de que un día huyéramos, de la casa de acogida, del juicio, de que no volvieras a casa por Navidad nunca más, Padre.

viernes, 18 de noviembre de 2016

El silencio de los hombres buenos

Mi madre conducía. Vi una hormiguita en el espejo del copiloto. Probablemente era del hormiguero del jardín. Resistía al viento, tozuda y determinada. Un esfuerzo titánico.

Nos perdimos entre los puestos del mercadillo. No estaba el de la fruta y preguntamos. La habían encontrado muerta. Nos dolió. Una maltratada que había dado el paso. Sola, como nosotras.

Volvimos en silencio. La hormiguita había desaparecido. Rogué para que siguiera en el coche. Para que tuviera la fortaleza de salvarse. Podía haberla ayudado. Pero no hice nada.