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miércoles, 4 de diciembre de 2019

Punto y seguido

Cuando entren los primeros rayos de sol, segura de que se aleja el ruido de tu motor, abandonaré la salita claustrofóbica donde me encerraste anoche.

Cruzaré la casa esquivando mechones de pelo y vidrios rotos.

Despertaré a nuestra hija, que me espera vestida agarrada a su peluche protector; ella me ayudará a sacar las maletas y documentos preparados.

Mi cuerpo, todo mi ser, estas cuatro paredes, son testigos de tu celebrada humillación, aunque seguirás camuflándote en tu encanto exterior.

Sin rastro, lejos de tu control, de estrategias de manipulación, evitaré tu escalada final.

Valiente, reluciente, abriré nuevas puertas y localizaré protección; donde comenzaré ese punto y seguido que active a mi verdadero yo.

La loba

Creció entre lobos. Unos la protegieron. Otros la atacaron: intentaron clavar sus colmillos en su carne, pero mordieron su alma. Eran lobos cobardes. Asaltaban siempre cuando no tenía la protección de su manada. Aprendió a escapar. Corría sola, con las mandíbulas apretadas y con la mirada fija en El Más Allá. Corrió tanto y durante tanto tiempo que se hizo fuerte. Ya no les tenía miedo. Entonces supo que no iba a huir más. 

Ahora es otra.
Se guía por su instinto. Sus ojos han cambiado. Ahora cuando mira, ve el alma que habita el cuerpo que tiene delante. Nadie le puede hacer daño. Si la atacan, ella se tirará a su yugular. Se ha convertido en Loba.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Pantalla

Abrigo mi garganta en esta noche muda. Inspiro, mientras camino descalza y sola.
Ando ligera por la ruta menos oscura sosteniendo los zapatos nuevos. A ritmo de trote llego a la parada de siempre. Inspecciono el lugar, hoy solitario, y tomo siento. Reviso la pantalla del teléfono hecha añicos. Lleva rota desde aquel día en que se me escurrió. Fue la noche en la que dos jóvenes me soltaron burradas. Algo les grité. Llegaron hasta el alto de esta misma parada. Aproveché aquella pausa para camuflarme entre ojos testigos. Entre miradas tan curiosas como pasivas. Luego ellos despacharon sus ansias de acoso hacia otro lugar.
Llega el bus. Subo presurosa. Expiro, mientras rumio temores que tenemos que señalar.