Después de trabajar siempre me gustaba ir andando hasta la playa para poder olvidar todo lo que había sucedido durante mi jornada laboral, pasaba media hora antes de llegar a casa. En ella me esperan mi mujer y mi hija y por nada del mundo les perdería el respeto o las maltrataría.
Yo he sido testigo y he visto los ojos donde se refleja la soledad y la impotencia de las mujeres maltratadas, soy policía y a menudo veo el miedo en los ojos de las víctimas y el odio en los ojos de los agresores, no puedo comprender como un hombre por el solo hecho de serlo crea que tiene derecho sobre la vida de una mujer.