¡Cómo resumir en nueve líneas una vida destrozada!:
En ocho años me convertí en un despojo humano, absolutamente infravalorada por mí misma, con un sentido tremendo de inutilidad y culpa. Él me había aislado de mi familia y amigos utilizando artes de manipulación de las que nunca fui consciente y no llegué a comprender sino a base de diez años de terapia, de los cuales la mitad los pasé luchando contra mi silencio hasta que la impotencia me arrancaba el llanto.
Al principio, estaba confusa y hundida: no sabía qué había hecho tan sumamente mal como para que él me echara de su lado, con lo que yo le amaba… Seguramente —pensaba— se había hartado de perdonarme.