El adhesivo en las fisuras del jarrón es imperceptible, como la madera astillada del pestillo de la puerta del baño, como la sangre en la junta de la loseta de la cocina. También lo son los olores cuando se los lleva el aire, los gritos cuando no hay nadie escuchando o las lágrimas cuando se secan. Pero hay una muesca del tamaño de un anillo en la pared del pasillo, sobre un ennegrecido gotelé, que nadie mira nunca de frente.
La Concejalía de Servicios Sociales, Mujer e Igualdad del Ayuntamiento de San Javier te anima a participar en el concurso que convoca. Así mismo abre un espacio creciente de microrrelatos contra la violencia de género para su lectura. Participa y difunde.
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viernes, 24 de noviembre de 2017
lunes, 23 de noviembre de 2015
Bajo las sábanas
Su amigo Pepe le había contado que él, por las noches, se escondía bajo las sábanas y cerraba con fuerza los ojos, así, el monstruo se aburría y se iba. Por eso, cuando Gabriel oyó la puerta cerrarse bruscamente junto al habitual retumbar de paredes que acompañaban la entrada de aquél animal casi a diario, se tapó con las sabanas y cerró con fuerza los ojos. Por un instante, llegó a pensar que estaba funcionando, pero volvió a oír golpes y gritos de su madre desde el fondo del pasillo. Su amigo Pepe le había mentido, el monstruo no se iba.
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