Tenía miedo. Pánico. Había dejado que un temblor le esclavizara. Buscaba esperanza en las heroínas de la televisión y las novelas. Hasta que un amanecer, de repente, se miró al espejo y descubrió su propio mito interno. Se marchó dando un portazo, encerrando en ese cuarto a la vergüenza y al tirano. Y así, desvergonzada y valiente, auténtica como hacía mucho que no se sentía, gritó. Y sin saberlo no solo se liberó a si misma, liberó a todas las heroínas escondidas que habían olvidado que son las únicas dueñas de su vida.
Una mujer que se reconquista.
Una historia épica en un barrio corriente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario