¡¡Por favor, no me pegues más!! El hombre solo preguntaba por una calle." Ya y tú, en vez de ir por mi tabaco, poniéndole morritos ¡Puta mentirosa!, luego te quejarás si te sacudo los lomos hasta sacarte la verdad y pidas perdón.
De broncas y somantas era Juanillo testigo a diario. Pero aquella tarde corrió desalado buscando a su maestro.
Hallaron a su madre en el puente.
- Mamá, ¡no te tires!
- ¡¡¡Señora, espere, alguien la busca!!!
Ella giró y estrechó al pequeño contra su pecho.
- Su esposo ya está ante quien debe estar.
- Mil gracias, profesor, por Juanillo sé cómo educan a los chicos en la escuela.
- Ellos son nuestro futuro, señora.
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