lunes, 17 de noviembre de 2014

Sentimientos Reflejados

Aquella mañana Paula se quedó paralizada ante el espejo. Esa que la miraba fijamente no podía ser ella, de ninguna manera. Innumerables moratones, ojeras y heridas "adornaban" su cara, su corazón marchito.
Una lágrima empezó a caer por su mejilla al mismo tiempo que su puño estrujaba con rabia la foto de aquel que fue su amor durante algún tiempo, verdugo desde hacía ya meses.
En ese momento juró que esa sería la última lágrima que brotaría de su cuerpo, ella era mucho más que aquello que estaba observando.
Rápidamente se vistió y se dispuso a salir a la calle a comenzar su nueva vida, ya era hora de volver a vivir, de volver a quererse, de dejar de sufrir.

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