Le espera sentada cerca de la puerta con la esperanza de que hoy, tampoco regrese. El murmullo articulado del ascensor hace que se levante como un resorte. Echa un vistazo por la mirilla. Su vecina. Tan guapa, tan resuelta. Tan feliz. Recuerda que una vez, ella también lo fue. También recuerda que hace ya un tiempo que su exmarido se fue. Y con él, la rudeza de sus puños, los insultos de su boca. Cada día se encuentra un poco mejor. Las emociones tóxicas pierden efectividad. Pronto volverá a la vida normal. Sí. Y cuando llegue la primavera recuperará del armario su cazamariposas. Todo el mundo sabe que el amor está en el aire.
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