Cuando entró en la tienda, el gesto y la mirada directa de Rosa pusieron en alerta a Paco.
- ¿Qué pasa?
- Pues pasa que estás en boca de todos y que luego vienes a darme coba o palos, según tu humor. Y pasa que me he enterado.
- ¿De qué?
- De que has recibido hoy tu merecido. Que la viuda esa que te gusta tanto, ha afeado en plena calle y delante de todo el mundo el piropo guarro que le has echado, que te ha puesto en ridículo y que has salido con el rabo, nunca mejor dicho, entre las piernas.
- ¡Exageraciones de la gente!
- Las lecciones son para aprender Paco, aprovecha la de hoy.
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