Gritos. Golpes. Vega no entendía porque su padre nunca paraba, aunque fuese de noche. ¿No les decían a ellos que las noches están para dormir?
De pronto sintió que su hermano salía de su habitación y fue corriendo a buscarlo. De un empujón le metió en su cuarto, sacó una goma de borrar y empezó a frotarle la frente.
-¿Qué haces? -Gritó Juan
-Borrar de tu cabeza todo lo que has visto y oído, sé que duele, pero tengo que frotar fuerte para llegar al cerebro.
Al día siguiente cuando se levantaron, Juan vio que su madre tenía la frente muy roja.
-Mamá - la preguntó- ¿a ti también te ha intentado borrar papá todo lo que te hizo anoche?
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