lunes, 17 de noviembre de 2014

Diario de un recuerdo

Me sentía decaída, frágil, vulnerable, con la sensación de no poder levantarme de la alcoba. Las ganas de dejar de respirar arrebataban mi alma con tan sólo 30 años, esta vez sólo me sangraba la nariz, sin embargo el corazón llevaba años haciéndolo y nunca lo tomaba en cuenta, pues el amor hacia él era más grande aún…
 
Desperté alterada, de nuevo estaba recordando aquellas pesadillas qué tanto me trastornaban cada noche, hacía ya un año que él estaba en la cárcel, pero el miedo seguía en mi cuerpo como con la primera bofetada... Cada mañana me prometía levantar la cabeza como si hubiera vuelto a nacer, pero siempre olvidaba que las heridas del corazón no se curan tan fácilmente.

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