lunes, 17 de noviembre de 2014

Congelada

De pronto, la puerta comenzó a ser golpeada con más fuerza, alguien pretendía destrozarla. Ella intentó moverse, pero no podía. Daba la sensación de que al otro lado había una bestia. La puerta se vino abajo, un gran oso entró en la habitación gruñendo, ella quería escapar pero su cuerpo no le respondía. El oso iba directa hacía ella, estaba paralizada por el miedo. El oso incrementaba de tamaño a medida que se aproximaba. Ella intentaba ponerse en pie, tenía que salir de allí…
En el mismo momento en que se puso en pie despertó, estaba en empapada en sudor y  tenía la respiración acelerada. "Sólo ha sido un sueño"  pensó, y volvió acostarse en la cama junto al oso.

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