La noche se cierne sombría: la pez avanza a ambos lados del edificio como telón de luto, prediciéndonos el drama. La ropa colorida del bajo no sirve de nada, las rejas acristaladas del primero no sirve de nada, un descorrido cortinaje espía en el segundo no sirve de nada, la ventana abierta en el tercero captando la garganta vocinglera no sirve de nada… Del limbo suena el Nocturno en si bemol mayor Op. 9 número 1. La luz rancia del ático invita infelizmente a ser el único denunciante narrativo: de orín, una braga negra rasgada, desmayado, un sujetador llameante, una mujer yaciente, un puño ensangrentado, todavía zozobrando la tensión en sus nudillos… Las teclas del piano de Chopin rezuman lágrimas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario