lunes, 17 de noviembre de 2014

Desaparecer

El fuego ardiente de sus ojos convierte en hielo mi interior. Las palpitaciones de los golpes que sus manos han dejado en mi cuerpo danzan al ritmo de mi corazón. Su grabe voz inunda mi cráneo como el eco en una cueva. Sus duras palabras se clavan en mis tímpanos como mil alfileres en llamas. Ya no siento dolor. Ya no siento miedo. Ya no siento. Su imagen se difumina y se desvanece frente a mis ojos. Su voz se disipa hasta convertirse en un susurro lejano. El tacto de sus dedos en mi brazo se atenúa hasta convertirse en la caricia de una pluma. Él ha desaparecido. Yo he desaparecido. Aquel amor ha desaparecido. Hoy todo va ha desaparecer

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