Ella caminaba despacio; había aprendido a guardar su voz, a medir sus pasos, a adivinar el clima en los ojos de otros.
Se levantó con las manos frías y el corazón lleno de temblor, latiendo fuerte; era el latido de mujeres que como ella pedían: fuerza, tiempo y un amanecer.
Tomó una bolsa y metió: un par de fotos,un libro subrayado, una bufanda y ese miedo antiguo.
Llevaba años preparando su despedida.
Cerró la puerta tras de sí. El pasillo estaba oscuro, pero no sus pasos.
Caminó tímida, cada metro era una victoria. Entonces supo que no había escapado, había vuelto al lugar donde la vida todavía podía crecer, donde el aire no dolía, donde su nombre sonaba completo.
Se levantó con las manos frías y el corazón lleno de temblor, latiendo fuerte; era el latido de mujeres que como ella pedían: fuerza, tiempo y un amanecer.
Tomó una bolsa y metió: un par de fotos,un libro subrayado, una bufanda y ese miedo antiguo.
Llevaba años preparando su despedida.
Cerró la puerta tras de sí. El pasillo estaba oscuro, pero no sus pasos.
Caminó tímida, cada metro era una victoria. Entonces supo que no había escapado, había vuelto al lugar donde la vida todavía podía crecer, donde el aire no dolía, donde su nombre sonaba completo.
Lax-Castillo
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