Dices que fue un mal día…
Finalmente firmarás el divorcio y aunque tu pareja te era infiel no te indemnizarán.
No importa.
En unas semanas encontrarás el trabajo que buscabas y en unos años volverás a enamorarte. Aunque ya habías perdido la esperanza, tendrás un hijo. Será de los mejores de la clase, como su padre, y un gran deportista, como su madre.
Tus problemas actuales serán solo un mal recuerdo.
Pero…
Nunca volverás a trabajar. Nadie volverá a amarte y aunque lo anheles nunca tendrás hijos. Tus problemas solo empeorarán y tu vida se convertirá en un infierno.
Que fue un mal día dices…
¿Realmente merece la pena?
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