jueves, 22 de noviembre de 2018

El lobo

Debajo de la cama todo se percibe con miedo. María, quédate aquí y no te muevas, dijo mi madre antes de cerrar la puerta del cuarto.

Un lobo le aullaba a caperucita. Oía su llanto y los gritos de mi padre. Todo se rompía al caer al suelo. Le pegaba y la insultaba una y otra vez como si no existiera un final. Yo quería que acabara, como había pasado otras veces, que fuera una pesadilla y que pudiera despertar. Pero hay sueños infinitos, pesadillas que nunca mueren, cuentos de terror que no se borran con las lágrimas de una niña…

Tras un espeso silencio, se abrió la puerta y escuché la voz del lobo… ¿Dónde estás María?

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