Y se rompió el cristal… Tan frágil, tan delicado, tan ausente… Siempre brillando y listo en su vitrina rodeado de paz y de silencio. Era lo más valioso, lo más bello. Y quedó despedazado por los suelos…
Pero despierto y ahora sé que estoy dormida. Y me pongo a sacudirme el polvo. ¡A ventilar los miedos! ¡A despertar por fin! Pero saldré del infierno y la locura y romperé por fin la pesadilla. Y soplará la brisa en la mañana. Y dejaré de soñar que estoy soñando para encontrarme de frente con la vida. Y sabré cómo escapar de mi agujero. Y dejar de llorar por las cadenas. Y lamerme, ya libre, las heridas.
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