Tenía demasiado que escribir y no había palabras suficientes. Quería contar algo real y dudó entre varias historias; a saber, aquella con su antiguo amor de instituto, que acabó tan mal; la del ex novio de su mejor amiga, o el de aquella otra chica que conoció en la universidad; la vida entera de su tía abuela, en paz descanse; puede que la de su vecina del tercero, a la que por fin conoció de verdad; o tal vez aquella sobre el primer novio de su madre, que una vez le relató.
Todas han terminado ya, y deseó no saber inventar ninguna más. Por desgracia ella tenía demasiado que escribir y no había palabras suficientes.
Basta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario