Me considero un verdadero hombre.
Severo, no permito que mis sentimientos afloren, trato a mi mujer con dureza y superioridad (al fin yo proveo para mi casa), nunca le permito, ni a ella ni a nadie, que me aconseje y si se atreven, de ninguna manera sigo sus consejos (es sólo una mujer y los demás son nada).
Fui a una charla a la escuela de mi hija, la niña de mis ojos, cuidado el que la toque.
El orador explicó lo que era un machista y preguntó si los presentes queríamos que una de nuestras hijas tuviera de pareja a alguien así.
Lo he pensado mucho, tengo que cambiar, ¡no quiero para mi hija a alguien como yo!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario