jueves, 22 de noviembre de 2018

Mujer que se mira en el espejo

Aquel día estrené un vestido precioso. Alisé mi melena y me pinté los labios. Me miré en el espejo y me vi muy elegante. Él me miró y torció el gesto. "¡No pensarás salir así a la calle!", exclamó. Le dije que sí. Discutimos. Él se abalanzó sobre mí y me cruzó la cara con dos fuertes bofetadas. Me desmaquillé, me puse un atuendo usado y recogí mi pelo en una coleta. Fue la primera de mis muchas claudicaciones. Tantas que la mujer que fui se tiende en mi cama todas las noches y llora porque no se reconoce en la dolorosa imagen que le devuelve el espejo cuando se mira a través de mis ojos.

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