viernes, 23 de noviembre de 2018

Sábanas de raso y alguna víctima

El agua se desborda en sus ojos. Princesa cuenta los pasos hasta alcanzar la cama. Tres, cuatro pasos titubeantes. Dispara con rabia las zapatillas contra el espejo de la cómoda y se desnuda. Rey llega en su alazán alado, la abraza frenéticamente, se despoja de la armadura y hunde orgulloso su acero para conquistar su imperio. Luego se duerme.

Todo buen rey que se precie sueña con esclavas sumisas y con coches deportivos. Princesa cuenta las horas en el reloj biológico de su vientre. Espera a que llegue el alba, asustada como una niña solo aguarda a que Rey se levante, se cubra los hombros con armiños y salga disparado hacia el infierno. Solo así saldrá de su hechizo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario