viernes, 23 de noviembre de 2018

Cinco

A María le duele la mandíbula de tanto apretar su rabia. Se siente contradictoria por tratar de relajar la musculatura pélvica mientras aprieta los dientes, pero sabe que es mejor así, que su vida depende de ese equilibrio muscular. Cierra los ojos para no ser testigo de tanta barbarie. Ojala pudiera cerrar sus oídos también pero sus manos están sujetas. De pequeña ,cuando no quería oír algo, tarareaba hacia adentro alguna canción. Hoy lo intenta, pero el dolor es tan profundo que se mezcla con los fluidos ajenos y no le deja concentrarse. 

Una carcajada anuncia el final y María aguarda rendida. En su boca no hay gritos. Abre los ojos y puede verles. Ya no oye gemidos. Son cinco.

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