martes, 22 de noviembre de 2016

El chal

Leire se ajusta las medias y sube sobre el vertiginoso tacón de sus zapatos rojos.
Se pone el chal de su abuela a modo de bufanda, y antes de salir deja caer tres gotas de perfume: una en el pecho, y otras dos en las sienes.
Llega al bar y a los quince minutos está en el baño sentada a horcajadas sobre la polla enhiesta de David.
No se besan. Leire se corre, David no puede. Insiste en acabar. Leire no quiere. Se levanta de su montura y antes de salir por la puerta se retoca el maquillaje.
David sale del baño.
- Puta - Le susurra al pasar.
Ella levanta la copa al cielo y brinda por su abuela.

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