miércoles, 4 de diciembre de 2019

La culpa

La curiosidad y el morbo en aquella habitación oscura, sabiendo que estábamos haciendo algo prohibido, que nadie debía enterarse, que estaba mal. 

Tu lengua recorriendo mi sexo y yo sintiendo ese espasmo, tan parecido al que sentía cuando me aguantaba las ganas de hacer pis. Y siempre la oscuridad. No puedo recordar nada más. Ni siquiera recuerdo tu rostro. 

Durante todos estos años, cargué una sustanciosa dosis de culpa. Tú no me forzaste a nada, me convertiste en cómplice. Pero yo tenía ocho años y tú veinte.

Ya no puedo reclamarte nada. El cáncer acabó contigo hace varios años.

Yo sigo viva, ya no siento culpa y soy feliz..

No hay comentarios:

Publicar un comentario