lunes, 7 de noviembre de 2016

Pervertidos ellos


No soy hombre, soy mujer. Y fui preciosa. Ahora salir me da miedo. Especialmente los sábados. Sólo una vez salí, y fue suficiente. Había partido. El encuentro del siglo, decían. Bajé fabulosa, pintada como una puerta, con un vestido ajustado. Las calles estaban vacías. Los bares repletos. Para cuando decidí volverme a casa, uno de los dos equipos había ganado. Vi a unos chicos llevando una bandera. Les grité guapos contagiada de entusiasmo. Ellos me llamaron maricona. Me reventaron los huesos a patadas. Me rociaron con aerosoles. Me escupieron. De tan aturdida no podía ni pensar. Solo sentí miedo. Ahora he renacido. En la asociación, defendiendo los derechos LGTB. Ahora soy mucho más bella, todavía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario