lunes, 21 de noviembre de 2016

Ahora somos iguales

Tanto acoso psicológico, por WhatsApp y Facebook. Tanto cuento con los amigos y noches de citas. El bofetón aquél fue el detonante de mi furia sin cuartel. Me educaron para que fuéramos iguales hombres, animales y plantas.
No podía pasar de ese golpe esa noche otoñal. Salí corriendo en mi caballo blanco y busqué ayuda en la familia, conocidos y mismo La Iglesia. Nadie me fue indiferente. ¿Estoy sola?, creo que no. Solamente preciso tiempo para alejarme de él inteligentemente haciéndole saber que con la razón en mi mano, hasta el cielo me acompaña.
Muevo nubes y montañas, pero le devolveré seriamente su inquietante muestra de horror.

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